Capítulo 8: Variedad de sentimientos.

¡¡Holaaaa de nuevooo!!

Este capítulo lo quiero dedicar a EmmaRomance por ser taaaannn simpática y maja. Un besazo guapa!!! 😘

Y ahora os dejo con Claudia.

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“Cambia tu forma de ver las cosas y las cosas cambiarán.” Mr.Wolderful.146c8a975fcb4e88824721921246

Menos mal que no había borrado ni el número del móvil de David ni el de sus padres, siempre me pasaba lo mismo que la frase de “ya lo haré después” y es que si dejas las cosas para ya lo haré, algo se te olvida seguro. Al final consiguieron dar con él y nos informó Rafa que David estaba bien, no dio más detalles y se lo agradecí, el saber que no había hecho ninguna locura me tranquilizaba. Aunque no lograba entender su actitud y qué le estaba pasando, y mucho menos porque me estaba rondando tanto.

Al rato y tras firmar unos papeles, nos despedimos. No sé si a Julio le ocurrió lo mismo, pero a mi se me quitó un peso de encima al cruzar la puerta de cristal de la comisaría.

Una vez nos pusimos los cinturones ya en el coche, ambos suspiramos.

—La madre que lo parió. Como se le ocurre poner esa nota ahí.

Comenzó a llover de nuevo.

—Más bien, ¿Cómo se le ocurre entrar a mi coche sin mi permiso? Sé que se quedó con una llave, vamos lo he supuesto. Porque ahora que me acuerdo, me falta la otra llave que tengo en casa por si le pasa algo a la llave o por si la pierdo. Pero bueno… lo dejaré estar.—Dije sin más mirando mis manos.

—¿Qué, qué? ¿Cómo que lo vas a dejar estar? Estás loca Claudia, ¿Tú te estás oyendo? Has estado expuesta todo este tiempo a que te hiciese algo. ¿En qué estabas pensando?—Golpeó con fuerza el volante y se pasó las dos manos por la cara y resopló— Madre mía. Joder, joder, joder.

—Ok. Julio, lo he pillado.—Sentí que me achicaba en el asiento,  no me gustaba ver a Julio ponerse de esa manera.

—Claudia. —Se giró y me contestó casi con un susurro. —No me fío para nada de él, lo sabes desde el día que me lo presentaste. Le elegiste porque creiste lo que te decía, te embaucó en su juego. Su mirada nunca ha sido limpia.

>>No quiero que te haga daño, te conozco desde que eras pequeña y sabes que eres la hermana que nunca he tenido y me da la sensación de que esto no va a acabar aquí.

Acababa de dar en el clavo, ya que yo también pensaba lo mismo. Y era el momento de sincerarse.

—Te voy a contar una cosa que no le he dicho a nadie, ni siquiera a Vega. Yo también tengo esa sensación desde hace días. Y además llevo unos días que me siento observaba.

—¿Por qué no se lo has dicho a Rafa? Y lo que es peor, ¿por qué no me lo has dicho antes? Esto cambia bastante las cosas, ya no estamos hablando de que nos han implicado en un asesinato y ya,  que más bien sí, vamos. Si no que tú estás dentro de su juego.

—Ahora me estás acojonando Julio.

—Vale, lo dejaré aquí. Pero a partir de ahora quiero que me digas cualquier pequeño detalle que veas extraño.

—Esta bien Julio.  Te lo diré.

Sabía que debería de haberlo dicho.  Solo esperaba que no fuera a más.

Llamé a Natalia y después de comentar todo, me dijo que sí vendría a la cena. Me preparé para ir a casa de Vega y aproveché para estar con mis padres mientras venían a por mi.

—Y va la choni y me dice: “Me tienes que hacer las uñas, pero esta vez me pones un rosa chicle ¿Eh? Como la tronista de esta mañana, que así fijo que hoy mojo.” Y me tuve que meter dentro para que no me viera buscar a la dichosa tronista de las narices.

—Qué quieres que te diga Nani, pero a tu peluquería va cada personaje que tira para atrás—Dijo Vega riéndose.

—Al final, ¿vas a alquilar la habitación de tu casa Claudia? —Cambió Nani de conservación mientras se echaba un poco de vino blanco en su copa y se secaba las lágrimas de haber reído tanto.

Llevaba un tiempo pensándolo y entre unas cosas y otras ya ni me acordaba. Desde que estoy sola me cuesta pagar las facturas y una ayuda siempre es bien recibida.

—Pues sí,  sí que la voy a alquilar.

—Por si te interesa, —Nos giramos todos y miramos a Natalia que estaba sentada en el principio de la mesa, así estaba más cómoda por si se tenía que mover. —yo estoy buscando o una habitación o un piso y la verdad que me encantaría vivir contigo. Llevo un tiempo queriendo dar ese paso y Aunque me encanta tener dos habitaciones, una donde duermo y otra donde tengo todo lo de la Xbox y demás, no estoy a gusto con mis padres y creo que ya va siendo hora de; como dice mi madre, volar del nido y emprender mi camino.

—Wuau, que filosófica nos hemos puesto. —Nos reímos todas— Pues claro que sí, mujer. Así no tengo que estar poniendo anuncios ni esas mierdas.

—Esa boca, guapa. —Vega me miró y alzó el dedo.

Nos volvimos a reír.

—Por cierto, ¿Y Julio? Pensaba que iba a venir.—Pregunté por curiosidad mientras me sentaba al lado de Natalia.

—Me dijo que tenía que adelantar trabajo y que vendría en cuanto terminase.

—Entonces, vais en serio ¿no?

—¿Cómo qué si van en serio? ¿Vega? —Nani, anonadada por la bomba que había soltado, miró a está esperando una contestación. Al ver que no decía nada ya que le había dado un sorbo a su copa, continuó preguntando.— ¿Estás con Julio? Veis, trabajar tanto no es bueno, hay veces que no te enteras de nada de tu alrededor y esta es una de esas veces.

—Hay mi Nanita linda. Sí, estamos en serio. —Cogió Vega a Nani por el costado y la atrajo a ella.

—Brindemos por ello, por vosotros y por el amor. Espero que duréis muchísimo. Os quiero a los dos mogollón y…

—Ya, ya. No te pases Claudia que te me vas por las ramas.

Alzamos todas las copas y brindamos por ellos. Cuando la dejé en la mesa noté que me vibraba el móvil y lo que menos me esperaba al ver el mensaje era su destinatario.

“Estoy bien, sí es que eso te preocupa. Creía que te iba a volver a ver, pero no, tienes cosas más importantes que hacer, ¿verdad? Por lo que veo prefieres estar con Julio o espera, con ese tal Roberto el de Cádiz o con un tal Hugo. ¡No sabía que podías jugar a tantas bandas! Pronto nos veremos. David”

—¿Estás bien Claudia? —Me dijo en voz baja Natalia mientras me apretaba la mano. Vi preocupación en su cara.

—No lo sé, es mi ex.  Mira.

Estaba un poco extrañada porque pensaba que me dejaría en paz.  Seguro que estará bebiendo con Mario, su mejor amigo con quien siempre acaba metido en follones y le come la cabeza con gilipolleces , como solía hacer cuando desde antes de ser ser novios.

Le enseñé el mensaje y cuando terminó de leerlo me contestó.

—Mándaselo ya a Julio y cuéntaselo a las chicas. Entre todos te ayudaremos. No pienso permitir que te toque un pelo. Me caes muy bien y ya te lo dije en el hospital que te voy ayudar. Se por donde van esos mensajitos, por desgracia tengo una amiga que le sucedió lo mismo y así empezó y siempre acababa mal. Si no pones ahora remedio esto va a ir a más.

—Espero que tu amiga lo solucionara.

—Si, en parte. El tío tiene una orden de alejamiento que le pusieron una vez la envió al hospital. Pero ella ahora está bien. A rehecho su vida y vive en otra ciudad y todo por no solucionarlo antes.

—Vale. Lo voy a decir. Lo único es que no quiero joder el buen rollo.

—¿O se lo dices tú o se lo digo yo?

—Está bien.—Le di a reenviar a Julio— Chicas. —Estaban tan enzarzadas en su conversación que no me escuchaban. —Holaaa. —Una vez captada la atención seguí— ¿Ya? Os tengo que contar una cosa pero no quiero hablar mucho de ello. Lo comentamos rápido y fin del tema que ya estoy hasta las narices de él.

Con tranquilidad les conté todo y justo cuando estaba terminando llegó Julio, entre todos me dieron su apoyo y como siempre me insistieron en que me ayudarían en lo que hiciera falta. Julio me prometió que estaría más pendiente del móvil por si llamaba.

Esa noche me quedé a dormir en casa de mis padres, estaba intranquila y necesitaba sentirles cerca. En los días siguientes David no me mandó más mensajes, aunque ya no sé si eran paranoias mías o qué, pero me seguía sintiendo observada.

Las pesadillas con la vampiresa sucedían con frecuencia pero no las recordaba con nitidez al despertar, solo que predominaba el color azul. Lo que me ayudaba y me hacía subir el ánimo, era que me encontraba físicamente mejor respecto al accidente, seguía con molestias en el cuello, sin embargo, los morados habían desaparecido.

Al ver que podía moverme mejor y hacía todo por mí misma, dejé la casa de mis padres y me fui a la mía.

Una semana después de esa cena, Natalia me llamó y me dijo que ya se había puesto fecha para venir a vivir a mi casa, en dos semanas estaría instalada,  con lo que la semana que viene empezaría con la mudanza. Me comentó también que a  la escayola de su pierna le queda dos semanas y tendrá que ver si la radiografía que le harían dentro de dos días le revela que tiene soldado el hueso, de todos modos le tendré que ayudar con sus cosas.

Respecto al trabajo he tenido suerte, mi jefe no puso ningún problema lo único que en cuanto me dieran el alta tenía que incorporarme inso facto. Y eso hice, pasaron los días y en una de las revisiones y con la advertencia del médico de que tuviese cuidado, me dieron el alta y comencé a hacer vida normal. Empecé a trabajar y también ir a la universidad. Otra vez la dichosa rutina llamó a mi puerta. En la uni, tuve que repetir varios exámenes y aunque aprobé por los pelos, fui aprobando.

Ayer cuando terminé la clase de econometría, pasé por uno de los pasillos de la universidad dirección a la biblioteca y fue cuando vi en el gran tablón de anuncios, un cursillo de repostería para principiantes. No lo dudé y me apunté la dirección para ir, empezaba justo al día siguiente. Quería hacer algo nuevo y dejar de pensar en todo lo que me había pasado, total poner un poco de azúcar en la vida no está mal, ¿no?

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