☆Sección: El sofá de la Inspiración presenta a Caminante en la sombra.

Este viernes en

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  presenta a…

Caminante en la sombra

Este autor novel español, Alex Jimenez o más bien, Caminante en la sombra se sienta para traernos un relato y una imagen. Así que acomodate y disfruta, y si quieres saber más de él os dejo varios enlaces al final de la entrada.

El pasado acecha

El pasado acecha

 

 

Abro los ojos. Miro alrededor; solo hay semipenumbra, apenas distingo lo que me rodea.

El olor nauseabundo a tubería me golpea de pronto, obligándome a taparme la nariz de forma casi automática. Compongo una muesca de asco.

Suspiro, no sé el tiempo que llevo aquí, y la situación está empezando a agobiarme. ¿Donde estoy y cómo he acabado aquí?

Respiro hondo, el silencio es aterrador, tenso, no se escucha un alma. Aunque intentó aplacar mi respiración alterada para captar cualquier sonido, no consigo percibir nada.

Trato de mantener la vista en un punto fijo, confiando en que se acostumbre a la oscuridad. Con alivio, compruebo que así es, y ante mis ojos se van revelando los oscuros colores de la pared que tengo justo delante. Me parece que son ladrillos.

Miro hacia todos lados: la visión se repite, estoy rodeado de paredes oscuras. Encerrado en una habitación sin ventanas. Nervioso, y algo asustado. Debo tranquilizarme y tratar de buscar una salida.

Me muerdo el labio inferior y noto como un miedo atroz comienza a invadirme por dentro. Desconozco que hago aquí ni con que finalidad, pero mi instinto y lógica me indican que para nada bueno.

El cuartucho parece pequeño, agobiante. Camino contando las zancadas, tres, solo tres metros, es angustioso. Tengo que salir de aquí. Como impulsado por un resorte, me abalanzo sobre una pared, en un intento desesperado de partirla en dos. Es imposible, por supuesto. ¡Qué ingenuidad la mía! Mi desesperación aumenta, comienzo a sentir una repentina claustrofobia. Separo la mano y observo como la suciedad que impregnaba los ladrillos me ha manchado. Los observo, ahora que los veo más de cerca, puedo comprobar cuan separados están unos de otros, y lo anchos y largos que son. Su relieve es suave, con diferentes desniveles.

Miro hacia arriba. Apenas me separan dos metros del techo. Creo que es liso y del mismo color que las paredes, parece como si quisiera dar un mensaje lúgubre a todo aquel que yazca en esta habitación.

En una de las esquinas, observo con profundo desagrado una fina telaraña. Nunca me gustaron las arañas; las detesto. Debo salir lo antes posible de aquí. Siento como mi corazón aumenta su ritmo, mi estado nervioso se está adueñando de mí, me cuesta respirar y tragar. Por si fuera poco, el olor a tubería se hace más intenso, provocándome una terrible sensación de angustia y una gran arcada que logro contener con gran esfuerzo.

Me muevo por este horrible tugurio. Sorprendido descubro que he pisado un charco que tenía justo a mi lado: quiero pensar que es agua, y no otro líquido. Lo observo con curiosidad, mientras avanzo, y de pronto me choco contra la pared. Retrocedo con un aullido de dolor. Pero me detengo en seco: un ruido me pone en alerta, creo que proviene de la pared; uno de los ladrillos se ha tambaleado al golpearlo con el pie.

Me arrodillo al instante y comienzo a moverlo con fuerza. ¡Sí!, he logrado sacarlo. Siento tanta alegría que grito y salto. Tras el ladrillo, solo puedo observar una oscuridad impenetrable. Aquello no me inspira mucha confianza, siempre es mejor que quedarse a esperar la muerte aquí dentro.

Continúo sacando ladrillos hasta conseguir un agujero por el cual puedo arrastrarme. En dirección a dios sabe donde. Pero libre.

Me pongo de pie en ese angosto espacio y compruebo que puedo estar en esa posición, me mente me grita solo una palabra: Corre. Así lo hago, acelero el paso con todas mis fuerzas por la oscuridad, mientras escucho el resonar de mis pisadas sobre un suelo húmedo. El júbilo que sentía hace unos segundos se va apagando en mi interior poco a poco. Me detengo mientras mi respiración se recupera. No sé cuánto he corrido La oscuridad sigue siendo igual de intensa e impenetrable que en aquella sala.

De pronto, vislumbro un pequeño haz de luz al fondo, provocando una sonrisa en mí. ¡Al fin una salida! Gracias a la claridad que penetra en ese asqueroso túnel, puedo ver que estoy en un largo pasillo con idénticos ladrillos a los que había en el cuarto.

Pego un brinco al descubrir con horror los cuerpos de varias ratas muertas por el suelo. Este lugar es horrible. Debo salir de aquí lo antes posible.

Retomo la carrera. Acelero y llego hasta el final, donde hay una pared con una pequeña ventana tapada con unas rejillas de plástico. Sin esperar ni un segundo, casi sin pensar, y reuniendo una fuerza descomunal, arranco las rejillas con un golpe brusco y las tiro al suelo, donde hace un sonoro chapoteo en el agua.

Observo el tamaño de la ventana; suspiro al comprobar que arrastrándome por él, mi cuerpo cabrá para poder salir al exterior, el cual ya puedo vislumbrar al otro lado.

Me impulso y me arrastro hasta lograr salir por completo. Estoy en un jardín mal cuidado. Varias hierbas mal cortadas están a mi alrededor. Pero no me importa, pues la simple visión del cielo azul y los rayos del sol, bastan para hacerme feliz.

Estoy agotado, más que por el esfuerzo físico por la tensión acumulada en las últimas horas, pero debo moverme y terminar de salir de allí. Algo en mi interior me azuza, tengo quedarme prisa.

Me levanto y miro alrededor para encontrar la salida: el jardín está rodeado por un muro pequeño, pero nada que no pueda saltar. Corro hacia él con el corazón en un puño.

Miro hacia atrás y deduzco que debía estar encerrado en el sótano de un antiguo caserón. Pero, ¿por qué me encerraron allí?, ¿quién me había llevado?

Al saltar al otro lado, echo a correr con todas mis fuerzas por el campo. Echo un vistazo a mí alrededor, para comprobar que nadie me sigue. De pronto, choco contra algo.

–¡Cuidado!, ¡tranquilo!

Me revuelvo al instante. Observo con asombro que se trata de un policía. Un intenso alivio me inunda por dentro y mis músculos se relajan. Al fin mi lucha por la supervivencia ha terminado.

–Pero… ¡Si tú eres el chico que estábamos buscando! ¡Al fin te hemos encontrado!, ¿dónde estabas?

Sonrío al policía, es un chico joven, que llevara pocos años en el cuerpo. Su gesto es amigable y sus ojos parecen invitarte a confiar en él. Le cuento todo lo que he vivido, esperando que le sirva para algo en la investigación.

–Vaya, veo que los ha pasado mal…. pero no te preocupes. Ya hemos atrapado al causante de todo esto. Mira, por ahí viene.

Observo con detenimiento hacia donde me indica el policía y me quedo petrificado. Agarrado por dos compañeros suyos, camina hacia nosotros un hombre de barba y pelo largo con ojos de intensos azul claro. Unos ojos que jamás había podido olvidar.

–¿Lo conoces? –me pregunta el policía a mi lado.

¿Conocerlo?, ¡vaya que si lo conocía!, jamás había podido olvidar a ese tipo.

Mi mente se alejó de allí y navegó por el recuerdo veinte años atrás. A aquél fatídico domingo en el cual ese hombre había entrado en mi casa y violado a mi madre y a mi hermana pequeña delante de mí. Fue una experiencia horrible, atroz, que jamás había podido olvidar. Por aquél entonces, yo era tan sólo un niño de cuatro años y nada podía hacer.

–¿Por qué me encerró? –pregunté al policía, girándome con brusquedad hacia él.

Este, sorprendido por el impulso repentino, tardó un poco en responder.

–Ese hombre es un demente sexual, imagino que ibas a ser objeto de sus atrocidades sexuales. Si, ya sé que eres un chico, pero a ese loco le da igual si es hombre o mujer. Está enfermo.−sentenció

Una intensa rabia creció en mi interior. Después de lo que pasó aquél domingo, mis padres fueron incapaces de continuar con su matrimonio y se separaron.

Clavé mis ojos en el demente. Estaba de espaldas y se encontraba a varios metros de distancia. De pronto, como si intuyese que lo observaba se giró y me miró fijamente a los ojos. Ensanchó una malévola sonrisa que me heló los huesos.

 

 

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Me tomo mi último sorbo de mi té y con el corazón en un puño pienso que c642948a466bfbfd6ac0591e7ab62e66es un relato muy desgarrador e intenso, enhorabuena Caminante en la sombra. Espero que llegues lejos.

 

Os dejo los enlaces:

BlogCaminante en la sombra

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twitter blog 12@caminantsombra

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2 Comentarios Agrega el tuyo

    1. Hola Jecallejosus, muchas gracias por comentar. Me alegra que te resulte interesante.
      Saludos.

      Le gusta a 1 persona

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