Una vez más: Capítulo 4- ¡Hey, beby! ¡Buu! (Parte1)

Y aquí os dejo mi regalito por mi tardanza. Espero que os guste. 😉

halloween47

“¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio.” H.G. Wells

CSpMJ2FXAAAELFQ_002

La vida cambia y, vuelve a cambiar. Cuando crees que todo está en su sitio sucede algo y da un giro de trescientos sesenta grados y tu vida deja de ser lo que era para siempre.
Eso mismo fue lo que me pasó hace dos meses aproximadamente. Mi vida cambió y ahora estaba en la fase en la que piensas “mejor sola que mal acompañada”. Aunque muchas veces me era difícil el día a día, sobre todo al llegar a casa. Una vez entré por la puerta y noté el ambiente extraño, se me hacía raro el que nadie me diera un beso de bienvenida o el clásico “hola cariño”, sólo me recibía el silencio y el gato chino que saluda con la patita situado en el aparador de la entrada, regalo que me hizo Vega hace dos semanas tras confesarle mi malestar al entrar en casa, el cual me tranquilizaba bastante. Sin embargo, las cosas en el curro no cambiaban y doy gracias por ello.
Acababa de terminar el turno partido como cada jueves y hoy era uno de esos días en el que la cafetería estaba completa, no paraba de entrar y salir gente. Empezaba la época de los exámenes y la cafetería estaba cerca de la universidad, así que todos los estudiantes aprovechaban para estudiar en la cafetería y tomar algo.
Necesitaba despejarme un poco de tantas cabezas pensantes, así que mandé a los chicos un mensaje al grupo que tenemos en TalkAbout, una nueva aplicación de móvil para mandar mensajes y que además es gratuita, diciéndoles que iba ya. Todos los jueves quedamos en la misma cafetería, Luna Roja que nos pilla a todos bien. Mientras iba en el bus miré mi agenda para saber cuándo tenía exámenes, según la programación empezaba dentro de dos semanas, así que tendría que empezar a estudiar ya como una posesa para no catear.

Sabía que Julio y Nani ya habían llegado, ya que por mensajes nadie se explica bien, no me quedaba claro es si se uniría Miguel, un chico muy majo donde los hay y con el que se puede hablar de todo. Le conocimos hace un par de años cuando entró nuevo sustituyendo al profesor de gimnasia en el colegio donde trabaja Julio, también de profesor, aunque él es de la materia de conocimiento del medio, y desde que se unió al grupo un día por casualidad, porque le dijo Julio que viniese un rato, siempre que quedamos se viene.
Con los cascos puestos disfrutando el violín de Judith Mateo, el móvil vibró y supe quién era, era Vega. Decía que iba a tardar quince minutos más ya que estaba negociando con una clienta en su tienda de antigüedades y le quedaba poco para convencerla. Vi que Julio y Miguel la contestaban por el grupo y a la vez preguntaban por mí así que no lo dude y llamé directamente a Julio.
—Dime pequeña.
—Estoy de camino en el bus, hoy va lento, tardaré un poco más. Además sabes que con la lluvia la gente saca los coches y la ciudad se vuelve un caos. ¿Cuánto lleváis allí?
—Llevamos unos quince.
—Ups, lo siento.
—No pasa nada, ten cuidado. Por cierto, ¿en qué parada bajas?
— En la de la rotonda.
—Ok. Aquí estamos.
Antes de guardar el móvil y aprovechando el trayecto, me puse a buscar por internet el disfraz que me pondría para la fiesta de Halloween que Vega daría en su loft y no me quedaba muy claro por cual decantarme. Los de cleopatra estaban pasados de moda, los de vampiresa igual; ya tuvimos bastante cuando todas nos disfrazamos hace un par de años de vampiresa con los ojos rojos al igual que Bella en Crepúsculo. No, mejor no repetirlo sobre todo por la irritación de ojos por las lentillas. De momia, nop, demasiadas tiras, enfermera sangrienta, este… está bien, es posible, me lo apunto, de Alicia en el país de las maravillas, también me gusta, de gánster, o sí, este me gusta. Bueno, solo me quedaba preguntar a Vega la temática de la fiesta.
Bajé del autobús y la lluvia comenzó a caer con fuerza, la gente corría para refugiarse, yo sin embargo dejaba que cada gota resbalara por mis mejillas y muriesen en mis labios, me encantaba saborear el agua de lluvia, es algo que aprendí de pequeña, a amar estos momentos así porque sí. Así que no corrí si no que anduve hasta que llegué a la cafetería Luna Roja.
—Al fin llegó la señorita de Coffee´s York y está muy mojada. — Todos rieron
No aguantaba que me llamasen así.
—Venga C, no te enfades, que sabes que lo digo de broma. —Me intentó convencer Nani mientras me daba un beso.
—Siéntate ahí— Me dijo Julio señalando el sitio que había al lado de Miguel.
—Déjame que os salude, ¿No?
Se rió y saludé a todos para después sentarme al lado de Miguel y dejar el sitio desocupado a Vega.
— Y bien, ¿sabéis algo sobre de qué irá la fiesta?—Preguntó Miguel.
—Ni idea, solo sé que hay fiesta.
—Ya Nina, pero lo necesitamos saber para comprar el disfraz. — La dije.
— Yo todavía no sé si iré, a mí no me ha dicho nada.
—Julio, no seas tonto, se le habrá pasado.
— ¿El que se me ha pasado?
Llegó Vega con el pelo muy mojado al igual que su ropa, pero eso no quitaba que como siempre estuviera perfecta. En su trabajo es muy importante la imagen y más cuando son clientes con un poder adquisitivo bastante elevado.
—Pues, qué queremos saber de qué va a ir este año la fiesta, quienes van a venir y si te falta alguien por invitar. — Soltó Nani como que no quiere la cosa mirando a Julio.
—Bien, pues será temática, de los años veinte en América estilo la película El gran Gatsby.
— ¿Y se puede saber qué pasaba en esos años para que nos disfrazamos en Halloween? — Preguntó Miguel tras haber dado un sorbo a su té.
—Ahí entráis vosotros, tenéis que poner ese punto de terror a esa década de ley seca y mafia. Quiero hacer algo diferente este año y que mejor que transformar aquellos maravillosos años 20.
— ¿Qué queréis tomar chicas? — Interrumpió Raquel la camarera.

Eran las diez de la noche y seguía esperando a que Raquel, la camarera de Luna Roja viniese a por mí. A Vega se le fue la cabeza y le dijo que daría una fiesta el sábado y que si quería traerse a alguien mejor, pero con una única condición, que se vistieran de los años veinte con un toque de terror. Como era la que vivía más cerca de mi casa decidimos que mejor viniera ella a por mí. Ayer me mandó un mensaje y me dijo que venía con su compañero de piso. Yo por mi parte se lo dije a mi hermana la cual me dijo que iría según como estuviera ese día y que ya se acercaba ella si eso.

Sonó el portero y me miré con rapidez en el espejo para verificar que todo el maquillaje para simular que me habían rebanado el cuello además de la sangre que tenía por todo el vestido y la boca más la palidez del resto de zonas estuviesen bien, cogí mi boquilla gris larga al estilo de Cruella de Vil de los 101 Dálmatas, agarré mi bolso y nos fuimos a la fiesta.

El loft estaba espectacular, me había trasladado totalmente a esos años veinte en los que la mafia y la riqueza eran lo que predominaba antes de la crisis del 29 pero con un toque como si una maldición de terror hubiese caído sobre aquel lugar. Se nota el don que tiene para transformar todo aquello que toca, me recordaba muchísimo a la película “El gran Gatsby” aunque con un toque terrorífico. Había un camarero con traje y pajarita tras una barra que tenía un maquillaje igual al mío, varias mesas con barajas de póquer y una Vega con vestido largo rojo pasión y con flecos con el típico peinado, que más bien era una peluca, bien cortito a media melena, dándole el aire de la típica mujer de esa época.
—Bienvenidos al Bar clandestino Jackson Aveniu 45 donde todo está permitido, esta noche es muy especial, y habrá de todo un poco. Pasad y emborracharos. Aquí el alcohol es legal al igual que la diversión y el buen rollo. Lo que no está permitido son las drogas y si pillamos a alguien consumiendo irá de patitas a la calle. Pueden pasar.

Raquel y su amigo se adentraron en la casa y yo me esperé.

—Estas impresionante Vega.
—Gracias cariño, tu tampoco te quedas atrás. Esa mega boquilla te queda que ni pintada con el vestido que has escogido.
— ¿Han venido ya todos?
— Sí, faltan dos chicos y ya estáis todos a los que invité y me confirmasteis.
—Bueno, pues voy a saludar a la gente.
—Perfecto, solo te queda encontrarlos, hay bastantes personas y los he perdido al ir saludando. —Me dio un cachete en el culo— venga a disfrutar, yo me quedo un poco más aquí para recibir a los que faltan y luego te busco.
Me acerqué a la barra y le pedí al guapo camarero una cerveza, le di un trago y pensé en lo bien que se lo montaba siempre Vega en cada fiesta o espectáculo, aunque no quita que el dinero hace muchísimo.
La fiesta fue avanzando y muchas más personas iban llegando, no pensaba que fuesen a venir tantas y más cuando me había dicho que faltaban solo dos por llegar, aunque imagino que se han ido apuntando al saber la fiesta que es y de quien es. Cada vez se animaba más la fiesta con la música de la época combinada con alguna moderna. Por fin me sentía tranquila, aunque no estaban ni Nani, ni Vega, ni ninguno, porque o estaban bailando o por ahí, no tenía a nadie que me diese la brasa, ni al pesado de turno intentando sacarme a bailar, que era lo que menos quería en ese momento, lo que si estaba haciendo era disfrutar de estar sentada en mi silla favorita del loft. Delante de mí estaba una de las mesas de póquer, así que no lo pensé y me uní a una partida. Sabía jugar un poco, desde que era pequeña, mi padre me enseñaba todos los domingos después de comer cuando mi hermana se iba con sus amigas y mi madre terminaba de recoger la cocina. Y hablando de mi hermana, me mandó un mensaje diciendo que había decidido ir a otra fiesta. Pues nada, ella se lo pierde.
Después de varias rondas en las que ganaba y perdía, eso sí, jugábamos con fichas sin valor, me levanté para ir a por un refresco ya que no veía al camarero cuando la mano de Vega me interceptó el paso.
—Hemos tenido un problema y te necesito.
Sin más, me agarró del brazo y salimos del salón para dirigirnos hacia uno de los balcones. Al abrir la puerta y pasar entre las cortinas que no dejaban ver nada de lo que había afuera, me encontré con tres chicos.
—Bien, no sabemos lo que ha pasado, pero estamos inspeccionando el lugar. ¿Inspeccionando? Miré hacia el suelo que era donde todos miraban y vi a una chica disfrazada de vampiresa y sin moverse, como si estuviese durmiendo. “¿Qué coño estaba pasando aquí?”
— Acabo de llamar a un compañero para que venga y nos ayude con esto Vega. Tenemos todo el perímetro del edificio cubierto y nadie puede salir ni entrar de él hasta que Rafa llegue con refuerzos.
Me era muy curioso el aspecto de los chicos con los que estábamos reunidos, todos disfrazados como los gánster de esa época, con chaqueta, chaleco y sombrero, uno de ellos con un bigote fino pintado y sangre en el rabillo del ojo derecho, otro afeitado totalmente como si fuese un bebé y el último que era el que había hablado, barba de unos días. Alguien movió la cortina por donde habíamos accedido al balcón.
—Pero, ¿Está muerta?— dijo Vega comiéndose las uñas inmersa en el problema en cuestión.
— ¿Qué ha pasado? — Preguntó Julio asombrado.
—Sí. —Contestó tajante el que tenía la barba de un par de días mientras que estaba agachado mirando el cuerpo.

“¡Batmanmia!” ¡¿Pero qué había pasado?!

— ¿Pero eres policía? — Le preguntó Julio de nuevo.
—No.
—Entonces ¿por qué has avisado a tu compañero, si no eres policía?
—Soy detective, amigo de Vega.
—Sí Julio, es un amigo de la familia y ha venido a la fiesta, sin embargo, esta chica no estaba invitada, por el disfraz, es de la fiesta que hay tres pisos más abajo. — Afirmó Vega.
— ¿Y qué hace aquí?— le preguntó Julio.
—Eso quisiéramos saber. — Le contestó el del afeitado de bebé.
— ¿Y por qué no habéis llamado a la policía en vez de estar aquí jugando como los niños a los a detectives?, y no lo digo a malas — Dije al ver que estábamos mirando el cuerpo de la chica como si nos tuviera hipnotizados además de intentar ser sutil con el amigo de Vega al que yo tampoco conocía.
—No la hemos llamado porque Rafa es inspector de policía de este sector y porque al ser un piso del estatus que es no podemos arriesgarnos.
—Voy a por una sábana para taparla, me da frío verla. Sé que está muerta pero no puedo evitarlo. — Dijo Vega afligida.
Entró y detrás de ella la siguió Julio. Yo me quedé con los tres chicos, no me podía creer lo que estaba ocurriendo y fui a sentarme en uno de los sillones para calmarme, estaba empezando a asimilar que lo que había ahí era el cadáver de una chica. Lo que tampoco podía creer era el cambio que había dado la noche.
Mientras esperábamos a que viniera el tal Rafa para averiguar que le había pasado a la “vampiresa” mi cabeza no paraba de darle vueltas a todo. ¿Quién era esta chica? ¿Qué hacía aquí en la fiesta de Vega? ¿Porque había muerto? ¿Y de qué?
Muchas preguntas sin resolver, la noche aún no había acabado y la fiesta continuaba ajena a lo que ocurría afuera, solo la fina capa de la cortina opaca separaba el cielo del infierno.

Separadfdor

Si quieres saber cómo continúa, este es el enlace: Una vez más: Capítulo 5: ¡Hey, beby! ¡Buu! (Parte2)

Si te ha gustado esta entrada no dudes en comentar y darle al me gusta.

Anuncios

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. azucena dice:

    Me ha gustado mucho , pero dejarnos con tanta entriga me parece mucha fLta de consideracion por tu parte , asike dare prisa en sacarnos de la incertidumbre .

    Le gusta a 1 persona

    1. Tranquila Azu que pronto tendréis la segunda parte. 😉
      Besos y muchas gracias por comentar.

      Me gusta

  2. Anónimo dice:

    Madre mia bueniiisimo, que incertidumbre. Deseando leer el desenlace de esta aventura con tanto suspense.

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias por el comentario. Sí, pronto tendréis el desenlace de la “Vampiresa”.
      Un saludo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s