Una vez más: Capítulo 1- Cerrando capítulo.

“Aunque no podemos ir hacia atrás y tener un nuevo comienzo, todos podemos empezar desde ahora y conseguir un nuevo final. Carl Bard”

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El sol, en todo su esplendor, abrasaba desde allí arriba, las nubes hacía pocas horas que se habían ido y parecía que yo me había ido con ellas también.
Con el móvil al fondo de la maleta y con todas las provisiones para una semana y media, me encontraba recluida en la casa de Cádiz con el aire acondicionado a todo meter y sin salir desde que había llegado; hacía ya dos días. No quería saber nada de nadie, por eso después de que mi familia insistiese, tanto llamándome como presentándose en mi casa, para decirme que tenía que olvidarme de todo e irme de vacaciones, cogí el petate y salí de la contaminante ciudad de Madrid.

Llevaba un mes sin ganas de salir ni de hacer nada, cosa rara en mí ya que nunca estoy quieta y siempre tengo algo que hacer, hasta que un día mi padre se cansó y se presentó en mi casa y con mucho cariño me dijo: <<Hija, acabo de hablar con el propietario de la casa de Cádiz y me ha confirmado que la tiene disponible hasta finales de agosto y le he dicho que vas a ir. Así que prepara todo y venga vete para allá que ya está bien de estar metida en la cama llorando por ese mequetrefe>>. Entonces no me quedó otra cosa que coger carretera y manta e irme.

La verdad es que el pueblo es tranquilo y místico y la urbanización donde está la casa es preciosa. Ya había venido otros años atrás con mi familia y a esta misma casa pero aun así, esta vez se me hacía mucho más grande. Mis padres la alquilan todos los años en verano, así la familia puede disfrutar de este estival sin tener que gastar más de la cuenta en ningún hotel.

Y aquí estaba sola como la una, tirada en el sofá y además aburrida. Pero mejor sola que mal acompañada, porque de solo recordar la cara de chulo que tenía David, mi ex, cuando me dijo que se iba de casa porque estaba saliendo con una extranjera compañera de su trabajo, se me revuelve el estómago. Y la gente no ayuda nada, que este verano parece que hay una conspiración contra los que estamos en mi misma situación, ya que sin ir más lejos, la mañana que esperaba al bus para venir a Cádiz, vi a varias parejas comiéndose los morros como si sus vidas dependieran de ellos. Sí, llamadme como queráis pero es la verdad.
Les prometí que lo intentaría, sobre todo a mi hermana, me hizo jurarla que si no volvía morena y con una sonrisa la iba a tener clara con ella, y ante eso no tengo solución. Sé cómo es mi hermana y como se las gasta, así que no me quedaba más remedio que salir a la playa que estaba a dos calles, sin ninguna excusa que ponerme a mí misma.
¡Que pereza! No sé los demás como lo hacen, pero es un auténtico rollo ir a la playa. Que si la toalla, que si la crema solar, que si la esterilla, que si la sombrilla, el agua para no deshidratarte, el móvil por si pasara algo… Luego, vas cargada con todo ello y encuentra sitio entre toda aquella marabunta. En fin, que conste en acta que lo hacía por mi familia.
Una vez llegué a la playa me quedé en el primer escalón de arriba y visualicé la zona. Había de todo, sombrillas por doquier, viejos, niños, familias, adolescentes en grupos y alguna que otra persona desperdigada como yo intentando dejar su espacio vital y que nadie se lo invadiese.
Encontré un hueco a dos sombrillas de la orilla entre dos familias con niños, sólo esperaba que no me molestasen mucho. Planté la sombrilla como meramente pude, yo no soy muy experta en estas cosas, soy más de montaña. Puse la esterilla y encima la toalla, me senté y busqué la crema solar para echármela. Observé el panorama y me deprimí más de lo que estaba. << ¿Qué coño hacía aquí yo sola? >>
“-Come with me now-
-Come with me now-

Empezó a sonar mi móvil.

Walk, come with me now
I’m going to take you down
Walk, come with me now
I’m going to show you how”

Maldito bolso de la playa de las narices, lo grande que es.
— ¿Sí?—Contesté por fin una vez descolgué.
— ¿Cómo vas? ¿Qué tiempo hace por allí? Cómo te envidio jodía, ojalá pudiera estar allí ahora. — Mi hermana, como no.
—Pues igual, hace un solazo que te mueres y prepara otra vez las maletas que te cambio el sitio.
— Tiempo, eso es lo que necesitas, así que tranquilízate y disfruta de estar allí. Nosotros bien, gracias por preguntar. Estate quieto, —oí risas por el fondo — espera un  momento.
No sabía si me lo había dicho a mí o a la otra persona que había al otro lado, como siempre ella y sus “amigos”.
—Inés, si estas ocupada cuelga y ya hablamos.
—No, no, ya está. Bueno si, ya te contaré cuando vengas. Un beso te dejo, ciaooo y se mala.
Dejé el móvil en el bolso, me tumbé bocabajo y miré embelesada el agua del atlántico.
— ¡Ouch! Joder, tener más cuidado — Me había quedado dormida y una pelota de voleibol me había despertado.
—Lo siento — me dijo un chaval que estaba detrás de mí jugando con otros chicos.
— No pasa nada.
Le pasé la pelota y me desperecé cual oso después de invernar, la verdad es que me sentía igual,  pensé que después de la buena siesta me merecía darme por primera vez ese no deseado, pero inevitable, baño en estas frías aguas. Me acerqué con pereza y al tocar el agua con el pie, retrocedí.
— ¿Está fría? ¿Eh?
Miré quien era y vi a un chico moreno, con un buen físico y con unos preciosos y simpáticos ojos verdes a mi lado.
—Sí, demasiado.
—Aquí es normal. Estas aguas son bastante frías, hay que tener valor y ánimos para concienciarse de ello.
Sonreí y volví a intentarlo, tenía que hacerlo por mí, pero me frenó.
—Roberto.
—Claudia.
— ¿Eres de por aquí?
—No ¿Y tú?
—Sí y no. Nací en Cádiz, pero vivo en Madrid. ¿Y tú?
—Qué coincidencia, yo soy de Madrid y también vivo allí.
— ¿Te digo una cosa? Nos falta algo.
— ¿Qué?
— ¡Que nos falta algo!
— ¿Sí? ¿El qué?
—Los dos besos de presentación.
Nos reímos, nos dimos los dos besos y nos quedamos en silencio mirando el océano.
—Bueno, voy a ver si me atrevo a meterme.
Poco a poco me fui metiendo, al principio despacio pero en cuanto el agua me llegó a las rodillas no puede evitarlo y me zambullí sin pensármelo con tan mala suerte que al salir del agua una ola me volvió a meter para adentro, no sé qué me pasó pero no podía encontrar la superficie, hasta que unas fuertes manos me sacaron de ese torbellino en el que estaba sumergida.
—Pero bueno, no hacía falta ser tan generosa, la verdad es que hubiera preferido no bañarme. — Me dejó sentada en la orilla y se arrodilló enfrente de mí.
—Gracias. —Fue lo único que dije.
—No hay de qué. ¿Pero estás bien?
—Sí. Tranquilo.
—Venga que te invito a una caña.
—No hace falta, de verdad.
— ¿Que no hace falta? Casi te ahogas y así me lo pagas.
—Valee. —Le dije alargando la e.
Me ayudó a levantarme y fuimos al chiringuito que había en la playa.
Esta última semana que me queda de vacaciones, por lo que se ve va a ser muy diferente de lo que pensaba.

Separadfdor Si quieres saber cómo continúa, este es el enlace: Una vez más: Capítulo 2- Resaca.

 

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8 comentarios en “Una vez más: Capítulo 1- Cerrando capítulo.

    • Hola Azucena.
      Quiero pedirte disculpas por no contestarte antes, el dichoso tiempo siempre. 🙂
      Muchas gracias por pasarte, escribir un comentario y leer el capítulo.
      Me alegra que te haya gustado tanto y sí, dentro de poco el siguiente.

      Un besazo y nos vemos en el próximo capítulo.

      Me gusta

  1. Tengo ganas de ver cómo avanza la historia. Es cierto que después de una ruptura te tienen que obligar a salir de casa, jajaja.

    Es curioso como en este género literario son comunes los choques y encontronazos con “maromos buenorros”. No tengo yo tanta suerte por la calle, oye

    Le gusta a 1 persona

    • Hola Meritxell.
      Lo primero siento el retraso de no haber podido contestarte antes, estoy en una época en la que no tengo mucho tiempo, pero no por ellovoy a dejar de contestaros, así que he encontrado el hueco y paso para agradecerte de corazón el haberte pasado además de haber escrito un comentario,y por haberme dejado robarte unos minutos de tu tiempo( que sé qué tu también estás escasa de él 😉 ) para poder leerme.

      Tienes toda la razón, en casa no es bueno quedarse, puedes tener tus días de “duelo” por llamarlo de alguna manera pero el aire fresco es muyyy bueno.
      Y lo de los “maromos buenorros” con éste en concreto tendrías que ir a las playas de Cádiz a encontrarlos. XD.
      Un besazo y nos vemos en el siguiente capítulo.

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